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Emotion Code y Body Code: ¿Pueden las emociones atrapadas realmente enfermarte?

  • hace 6 horas
  • 5 min de lectura
Mujer triste con la cabeza entre las manos, rodeada de cadenas y relámpagos; aparecen las palabras miedo, dolor, ira, vergüenza y rechazo; ilustración sobre Emotion Code y Body Code.

Por Marci Julin


Hoy en día todo el mundo habla del trauma. Oímos hablar de heridas emocionales, de un duelo no resuelto y de cómo nuestras experiencias pueden afectar a nuestra salud. Y con razón. La propia Escritura reconoce la estrecha relación que existe entre nuestra vida emocional y nuestra vida física. Este tema también es muy personal para mí, ya que fui víctima de abuso durante mi infancia y, además, viví un acontecimiento traumático en mi vida adulta. Conozco de primera mano el profundo impacto que el trauma puede tener.


En medio de esta conversación ha surgido un sistema muy popular creado por el Dr. Bradley Nelson llamado The Emotion Code, al que más tarde siguieron The Body Code, The Belief Code y The Heart Code. Estas prácticas han ganado muchos seguidores, incluso entre cristianos, porque ofrecen una explicación convincente para el sufrimiento: afirman que las emociones negativas quedan atrapadas en el cuerpo como un residuo energético que interfiere con los sistemas energéticos del organismo y contribuye al desarrollo de enfermedades.


La solución que proponen resulta igualmente atractiva. Mediante el test muscular, el practicante identifica la emoción atrapada y luego la libera pasando un imán sobre el meridiano gobernador mientras mantiene una intención en su mente.


Para muchas personas, estas ideas parecen ofrecer esperanza e incluso libertad. Al fin y al cabo, ¿quién no querría encontrar sanidad para el dolor emocional y la enfermedad?


Pero los cristianos deberían hacerse algunas preguntas importantes.


En primer lugar, ¿concuerda la comprensión que tiene Nelson de las emociones y de cómo tratarlas con lo que enseña la Escritura?


En segundo lugar, ¿resiste su metodología un análisis científico riguroso?


En tercer lugar, ¿existe un peligro espiritual al confiar la sanidad de un corazón quebrantado a una práctica basada en la energía?


(Responderé a la segunda y a la tercera pregunta en las próximas publicaciones de esta serie.)


¿Qué dice la Biblia acerca de las emociones?


La Escritura enseña con claridad que las emociones son reales y que el sufrimiento emocional puede afectar al cuerpo. Salomón escribió:


«El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.» - Proverbios 14:30, RVR1960


«El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.» - Proverbios 17:22, RVR1960


«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.» - Proverbios 4:23, RVR1960


¡Sí, el corazón es fundamental para la salud! La Biblia reconoce que el dolor, el temor, la ansiedad, la amargura y el gozo nos afectan profundamente. Sin embargo, en ninguna parte de la Escritura se describen las emociones como sustancias energéticas que quedan atrapadas en órganos o tejidos.

Por el contrario, las emociones se presentan como expresiones del corazón —del espíritu y del alma—, no como frecuencias ni energías invisibles que requieran una manipulación energética.


Los remedios de Dios son relacionales y espirituales, no energéticos


Cuando el pueblo de Dios lucha con el dolor emocional, la Escritura lo dirige de manera constante hacia respuestas relacionales y espirituales, centradas en Dios como el tierno sanador de los corazones. En el Salmo 147:3 leemos:

Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. (RVR1960)


Me encanta la imagen que presenta este versículo, porque el cuidado de una herida no es algo mágico. Es un proceso.


Como alguien que ha sufrido traumas y la profunda depresión y enfermedad que surgieron de ellos, entiendo la tentación de desear una solución rápida. ¿Quién no querría que un imán u otra técnica eliminara al instante años de dolor? Pero Dios nos presenta una imagen muy diferente, una que no nos esclaviza al temor de nuestras emociones ni a depender de un tratamiento durante toda la vida.


Él se presenta como Aquel que sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.


Piensa por un momento en cómo se trata una herida física. Primero debe limpiarse. Hay que eliminar la suciedad y los residuos. Si hay una infección, debe tratarse. Puede aplicarse un medicamento o un ungüento. Después la herida se venda y se protege y, con el paso del tiempo y mediante cuidados constantes, la sanidad llega poco a poco.


¡No es de extrañar que Dios describa la sanidad de las heridas emocionales utilizando la imagen del cuidado de una herida!


Puede que haya falta de perdón profundamente arraigada en la herida.

• soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. - Colosenses 3:13 (RVR1960)


Puede que exista la infección de la amargura, que necesita ser tratada.

• Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. - Efesios 4:31–32 (RVR1960)


Puede que haya preocupaciones que deban presentarse continuamente delante del Señor.

• Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. - Filipenses 4:6–7 (RVR1960)


Puede que haya pecados que deban ser confesados y que sea necesario aliviar la pesada carga de la culpa.

 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. - 1 Juan 1:9 (RVR1960)


Puede que haya mentiras que necesiten ser reemplazadas por la verdad.

• No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. - Romanos 12:2 (RVR1960)



Y durante todo ese proceso está el consuelo y el cuidado de nuestro Gran Médico, quien no se limita a eliminar los síntomas, sino que ministra fielmente a la persona en su totalidad.


Nada de esto pretende sugerir que los cristianos deban recorrer este camino solos. En mi caso, necesité la sabia orientación de consejeros piadosos que me ayudaran a ordenar y reconstruir las piezas dispersas de mi corazón quebrantado. No fue fácil y llevó tiempo, pero ¡qué bueno es el tierno Pastor de nuestros corazones! Dios obra muchas veces por medio de pastores, creyentes maduros, consejeros, médicos y amigos amorosos como instrumentos de Su gracia. Y, sobre todo, Su Palabra es el bálsamo que trae sanidad y no puede descuidarse si se desea una sanidad verdadera y duradera.


La imagen bíblica de la sanidad no consiste en descubrir energías emocionales ocultas y liberarlas mediante una manipulación física. Más bien, se trata de un proceso relacional y espiritual, trazado en la Palabra de Dios y llevado a cabo por nuestro amoroso Padre mientras acudimos a Él para que haga lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos: sanar nuestro corazón.


Y esto nos lleva a otra pregunta importante.


¿Respaldan las afirmaciones científicas que hay detrás de Emotion Code y Body Code lo que enseña Bradley Nelson?

Si las emociones son realmente residuos energéticos que quedan atrapados en el cuerpo, deberíamos esperar encontrar pruebas de que esas energías existen y de que los métodos utilizados para identificarlas y liberarlas realmente funcionan.

En el próximo artículo examinaremos detenidamente las afirmaciones científicas en las que se basan Emotion Code y Body Code, incluyendo el test muscular, los meridianos y el estudio presentado por la propia organización Discover Healing.

 

Para quienes están afrontando las secuelas de un trauma y desean comprender mejor, desde una perspectiva bíblica, cómo Dios sana un corazón quebrantado, Marci comparte su historia en When You Can’t Trust His Heart—Discovering the Limitless Love of God. https://a.co/d/000xvLRg Y para quienes deseen profundizar aún más en este tema, también hay una guía de estudio complementaria, disponible aquí en Amazon. https://a.co/d/0ji016Gx

 


 
 
 

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